Tal vez el primer clásico en el cortometraje Mexicano de este siglo. Su paso por el circuito Festivalero ha sido más que asombrante. Y es que sorprende la creatividad para hacer un corto muy Mexicano, y además en stop motion. Visualmente hermoso y que trata la resignación de la muerte de una forma divertida, surrealista e inocente. Varias personas dieron el grito al estreno de The Corpse Bride (USA, 2005) de Tim Burton, un formato parecido y también muy completo. En lo personal, prefiero este cortometraje y me encantaría que algún día Rene Castillo realizara un largometraje de animación. Lamentablemente y a pesar de los muchos reconocimientos de sus cortos ganadores del Ariel Hasta Los Huesos y Sin Sostén, el director no ha vuelto a dirigir ningún cortometraje. La partitura de parte de Café Tacvba es encantadora, muy folklórica y con los necesarios acordes para adornar una historia de calacas. En Hasta Los Huesos, la muerte es más que una fase del ciclo, es una celebración al cambio contundente. Se nos queda grabada en la memoria la canción La Llorona, una de sus muchas encarnaciones.