NIÑO FIDENCIO: DE ROMA A ESPINAZO Juan Farré, 2008
COMPETENCIA DOCUMENTAL MEXICANO
85/100
CONOZCA
COMPETENCIA MEXICANA
75/100
Tal vez el filme mas divertido, populachero y hasta uplifting de la competencia Mexicana. Un filme meramente mexicano, se agradecen las simpáticas referencias a la comedia mexicana de la época de oro, se agradece que su única meta sea entretener. Las enseñanzas que deje en la audiencia son más bien creadas por la propia audiencia. En su primer largometraje, Emilio Portes filma con un tono firme, aun si carente de un buen manejo estético. De inmediato me recordó a la muy apreciable El Mago, aquel largometraje que en el 2005 ganara el máximo premio del festival. Ambas cintas parten desde un mundo miserablista pero mágico, aunque la historia de Portes no relata un fin si no un futuro a sus personajes. Es una afortunada fabula a la decadencia económica de un circo y la inaudita idea de un mago para salvar esta institución de talento. El guión sufre de subplots, parece perderse en su irreverente propuesta, pero para cuando esto sucede ya nos tiene enganchados haciendo imposible no perdonarle los descuidos. Un elenco de primera, con lo mas representativo cine chilango. La simpatía del filme empieza desde su cordial idea, su libre estructura y su festivo optimismo. A comparación de la edición pasada donde las operas primas brillaron (especialmente Año Uña, Opera y Parpados Azules), son pocas las operas primas compitiendo por el premio. Esperemos que el jurado agradezca el aire fresco de el que es el mejor debut mexicano en Guadalajara 2008.
MEJOR ES QUE GABRIELA NO SE MUERA Sergio Umansky, 2008
COMPETENCIA MEXICANA
65/100
Después de presentarse, Umansky y Hernández aventuran la prometedora comedia para saltar al cráter del cine, la tragicomedia o el dramedy que termina por atascarse en su toda abarcadora idea. Cuando la historia es expuesta al trama violento se pierde en su propia coherencia, se desconecta de su fresca propuesta para complicarse en ataduras de cine de protesta. Donde no caben las coincidencias, los saltos y las cursilerías que esta misma voluntariamente fabrica. Se convierte en material frágil, de mírame pero no me toques. La idea principal sigue ahí, enterrada sofocándose con lo mismo que se sepultan las telenovelas, los complicados subplots y un guión terco engolosinado. ¿Pero en que momento la ridiculez se convierte en una forma de manifestar una idea, cuando llega a considerarse una virtud? La opera prima de Umansky muestra signos claros de talento, innegables muestras de complejidad y genialidad que se complican al despegar.
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