De: Ricardo Arnaiz
México, 2007
Corrida Comercial
60/100
La opera prima de Ricardo Arnaiz, bien podría ser la mejor película animada que se ha realizado en México. Pero esto no dice mucho, pues las propuestas anteriores habían sido proyectos irregulares aunque mucho mejor logrados visualmente. Se admira el esfuerzo que se hizo al tratar de lograr un género muy lejano a la solidez en la cinematografía nacional. También se admira el que se apueste por mostrar un cuento Mexicano, casi artesanal. Un proyecto lleno de fe y bien intencionado, donde el carisma de la cinta logra sobrepasar un guión forzado y un trabajo de animación poco convincente.
La película funciona perfectamente con su target, y en un par de escenas logra asustar a los pequeños. Pero maneja el suspenso audazmente, y que le dan a la cinta la energía necesaria y el interés de adentrarnos más a la película. Como si se tratara de una travesura de la infancia, de esas que dan miedo y por eso mismo queremos ser parte del la fiesta. Aunque es casi imposible ignorar el cliché ya muy sobre usado por la animación Estadounidense del personaje tímido y miedoso que busca revelarse.
La película tiene carisma y actitud, hay personajes entrañables que se quedan en la memoria. Las voces son afortunadas en su mayoría. En particular Rafael Inclan como el chiflado Alebrije y Manuel “El Loco” Valdez como Lorenzo Villavicencio. Logran darle un toque de magia a unos dibujos poco creativos, con rostros casi planos, con mínimos gestos y que terminan por incomodar no solo a los adultos pero también a los menores, no tan niños. Esa generación que ha crecido con Pixar, y que están en todo su derecho de exigir mejor entretenimiento.
No me quiero meter mucho en la forma que ejecuto Ricardo Arnaiz su primer proyecto. Y es que anteriormente se le habían caído dos propuestas, una muy interesante que deseo algún se realice, un proyecto también folklórico llamado Maya. Película que dejo nada contentos a varias personas del staff, y que ahora cuestionan la promoción que se le esta dando a la película.
La música de Gabriel Villar es tal vez el punto mas acertado de la cinta. Aunque nunca logra el erotismo misterioso realizado por Café Tacvba en el corto Hasta Los Huesos (Castillo, 2001), ambienta la celebración del día de muertos con cordialidad. El sonido cumple, pero la edición lo maltrata con bruscos cambios. Un trabajo en 2d, que en ocasiones se avienta secuencias en 3d que no logran funcionar pues nos quedamos con hambre y con ganas de que la película sea totalmente en 3d (para eso tendremos que esperar a El Chavo Animado en el 2009).












